La “secta de los economistas” y la P2
- La “secta de los economistas” medita en una estancia jesuítica .
- Los Caballeros del Fuego habitan un predio en San Ignacio de Calamuchita.
- Entre sus miembros se contaron Celestino Rodrigo y Pedro Pou.
- Ocupan a gente de la zona para fabricar alfajores y pan dulce.
- Sus integrantes aseguran que no responden a ningún credo religioso.
La zona conocida como San Ignacio, distante a escasos 7 kilómetros al sur de Santa Rosa de Calamuchita, acredita un encanto natural que ha atravesado siglos de historia. A comienzos del siglo XVI, los Jesuitas edificaron en ese paraje la estancia San Ignacio de los Ejercicios de Calamuchita, un lugar para el retiro espiritual que, además, se convirtió en uno de los centros de explotación agrícola ganadera más importantes de la orden. Desde hace 45 años, el predio donde funcionaba el casco de la estancia pertenece a la CAFH, el grupo esotérico de los Caballeros Americanos del Fuego, que además de utilizar este rincón serrano para la meditación, ha desarrollado allí un emprendimiento industrial dentro del rubro de la panadería. Uno de los integrantes de la orden, que cumple la tarea de mantener el jardín en un estado envidiable, es el encargado de recibir al visitante con la amabilidad de quien no parece tener nada que ocultar. En la página web de CAFH se puede obtener información acerca de su creador, Santiago Bovisio, un inmigrante italiano que llegó a la Argentina en 1926. En 1937, imbuido de ideas esotéricas, fundó en Buenos Aires la Orden de los Caballeros Americanos del Fuego, de la cual se convirtió en su primer Gran Maestre. El periodista Alfredo Siletta afirma que Bovisio tuvo como iniciadores en Italia a Madame Blavatsky y Rudolf Steiner, quienes lo introdujeron en grupos teosóficos y antroposóficos. Ya en la Argentina, reunió elementos de las órdenes de caballería y del esoterismo medieval para constituir CAFH. A su muerte, en 1962, asumió como Gran Maestre Jorge Isaac Waxemberg, quien a comienzos de los años ’70 estableció vínculos con José López Rega, Ministro de Bienestar Social del gobierno peronista y fuertemente vinculado a grupos esotéricos. Siletta asegura que, a instancias de López Rega, Waxemberg llegó a ocupar un cargo en el PAMI. Y en 1975, el Gran Maestre sugirió a López Rega que ubique a otro miembro de CAFH, Celestino Rodrigo, como Ministro de Economía. Rodrigo pasó a la historia por haber instrumentado una brutal devaluación, disparadora de una espiral inflacionaria que arrastró al propio ministro. Antes de su ocaso político, Celestino Rodrigo había publicado “Alborada del Hombre Nuevo”, un libro para consumo interno de la estructura fundada por Bovisio. Unos 20 años después, otro caballero de la orden llegó a ocupar un destacado cargo dentro del gobierno nacional. Pedro Pou, quien se desempeñó como presidente del Banco Central durante una parte de la década menemista, es señalado actualmente como uno de los miembros jerárquicos de CAFH. Por los nombres de Rodrigo y Pou, en algunos artículos periodísticos los Caballeros del Fuego son rebautizados como “la secta de los economistas”. Entre las denuncias acreditadas por disidentes del grupo, se sostiene que la estrategia de CAFH consiste en captar miembros que permitan acrecentar el patrimonio financiero de las fundaciones creadas por Bovisio como sostén de la Orden. Se cita el caso de una empresa de Mar del Plata, en la que se convenció al dueño de que a su muerte la firma pasara a enteramente los Caballeros del Fuego. Pero ninguna de estas turbulencias empaña la paz que se respira al amparo de una arboleda, en el acceso a la estancia de San Ignacio. Construcciones de cierta antigüedad, conviven con edificios de estilo norteamericano, donde residen aquellos que han elegido renunciar a la vida mundana para dedicarse a la meditación. A un costado, la fábrica Ordecom recluta a gente de la zona para producir alfajores. El paisaje en el que los jesuitas realizaron sus ejercicios espirituales, sirve hoy de marco para que los Caballeros Americanos de la Orden del Fuego practiquen sus propios rituales. Mientras tanto, no aparecen oídos atentos que escuchen los reclamos, para que el Camino de las Estancias que tanto interés despierta en el turismo internacional, se disponga a incorporar a San Ignacio.
Fuente: La mañana de Cordoba

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